Y de pronto te encontrás haciendo el mínimo esfuerzo, encerrado.
De la cama a tu vicio, y del vicio a tu cama.
Y tus estigmas, acompañandote, mas fuertes y presentes que nunca.
Incluso podés recibir consejos o lamentos de preocupación, y no importan.
Realmente querés que te importen, querés que algo importe lo suficiente, pero no alcanza con querer.
Una rutina de romper promesas, fallar en lo que se suponía que tenías que cumplir y que no te pedía mucho esfuerzo, desilusionar, apestar, desaparecer, hacerse odiar. Y todo por quedarme inerte, cómodo, escondido.
Hay una fórmula secreta que muchos llevan consigo sin notarlo, reciclandola, manteniendose vivos con ella, pero es dificil encontrar en que consiste exactamente.
Por qué nada importa? no tengo mas cosas que el resto para quejarme.
Entonces por qué nada importa...?