lunes, 26 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
Desenlace
Saltó del altar, no lo quería.
Caía, entre nebulosas de podredumbre que trataría de evitar alguna vez, no importaba.
Y su rostro de ideales (quizá mis ideales) se retorcía y perdía forma, escupiendo blasfemias para enfrentar redenciones externas.
Y una alas prestadas que caen a su lado, aparte.
Le veo caer, solo a su imagen, en mi interior. No es que realmente caiga, pero hubiese preferido un infierno a presenciar tal cosa.
Justo cuando crees que ya nada te sorprende, encuentras imperfección en lo perfecto.
No es impotencia, no tiene nombre.
Caía, entre nebulosas de podredumbre que trataría de evitar alguna vez, no importaba.
Y su rostro de ideales (quizá mis ideales) se retorcía y perdía forma, escupiendo blasfemias para enfrentar redenciones externas.
Y una alas prestadas que caen a su lado, aparte.
Le veo caer, solo a su imagen, en mi interior. No es que realmente caiga, pero hubiese preferido un infierno a presenciar tal cosa.
Justo cuando crees que ya nada te sorprende, encuentras imperfección en lo perfecto.
No es impotencia, no tiene nombre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

